Para las mujeres rurales del Sur en desarrollo –productoras de la mitad de los alimentos del mundo– el calentamiento global significa trabajar más y ganar menos. Sequías, olas de calor, inundaciones, tormentas y migraciones forzadas alteran las cosechas y dificultan el sustento de ellas y sus familias.
También aumenta la precariedad de las mujeres pobres de las urbes de África, América Latina y el Caribe y Asia, mayoritarias responsables de hogares en áreas inestables y hacinadas, más frágiles por la alteración del clima.
Con organización e innovación, las mujeres están respondiendo al desafío climático. Están a la vanguardia de la agricultura sustentable, la recolección de agua, la protección de los bosques y el desarrollo de nuevas habilidades y fuentes de ingresos.
Pero las mujeres de los países en desarrollo todavía desempeñan un rol menor en el debate sobre el cambio climático. ¿Por qué sus ideas, iniciativas y experiencias no se toman en cuenta en las políticas nacionales, regionales y globales?¿Hay enfoque de género en la distribución de fondos para la mitigación y adaptación? ¿Es posible promover la justicia climática sin una equitativa participación femenina?
IPS Noticias aporta una serie de artículos que contribuyen a la discusión.
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